Esto es lo que suele ser típico en torno a esta edad: las ventanas de sueño entre sueños, el número habitual de siestas y el sueño total a lo largo de 24 horas. Son promedios poblacionales; el propio patrón de tu bebé es lo que más importa.
Muchas familias empiezan los sólidos hacia los seis meses junto con las tomas de leche. Las nuevas rutinas y la digestión pueden alterar el sueño un tiempo; mantener la leche y las transiciones estables ayuda.
Las siestas tienden a consolidarse en un número menor de sueños más largos. El sueño diurno se vuelve poco a poco más predecible, y las ventanas de sueño siguen alargándose.
Normalmente no. Son promedios, y los bebés sanos varían mucho de una semana a otra y entre sí. Un bebé que come, crece y está en general contento suele ir sencillamente por su propia curva. Las preocupaciones persistentes siempre merecen una charla con tu pediatra.
Cambia con la edad y difiere entre bebés. La cifra de arriba muestra un rango típico para este mes, día y noche juntos: tómalo como guía, no como objetivo.
Estos rangos son promedios poblacionales, y la variación entre bebés sanos es amplia y totalmente normal. Una guía mensual puede calibrar las expectativas, pero no puede «resolver» el sueño, y ningún número de aquí debería darte ansiedad. Mira a tu bebé, no solo al reloj.
Esta página muestra promedios por edad. La app estima la próxima ventana con los datos de tu propio bebé, de forma privada y en tu dispositivo.
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