Esto es lo que suele ser típico en torno a esta edad: las ventanas de sueño entre sueños, el número habitual de siestas y el sueño total a lo largo de 24 horas. Son promedios poblacionales; el propio patrón de tu bebé es lo que más importa.
Los recién nacidos todavía no tienen reloj interno, así que el sueño se reparte de forma bastante uniforme entre el día y la noche. Luz y actividad suave de día, más noches tranquilas y oscuras, ayudan poco a poco a que el ritmo se forme en las próximas semanas.
A esta edad el sueño llega en tramos cortos a lo largo del día y la noche, a menudo ligados a las tomas. Las ventanas de sueño muy cortas son normales: el cansancio se acumula rápido, así que las transiciones tempranas y tranquilas suelen ayudar.
Normalmente no. Son promedios, y los bebés sanos varían mucho de una semana a otra y entre sí. Un bebé que come, crece y está en general contento suele ir sencillamente por su propia curva. Las preocupaciones persistentes siempre merecen una charla con tu pediatra.
Cambia con la edad y difiere entre bebés. La cifra de arriba muestra un rango típico para este mes, día y noche juntos: tómalo como guía, no como objetivo.
Estos rangos son promedios poblacionales, y la variación entre bebés sanos es amplia y totalmente normal. Una guía mensual puede calibrar las expectativas, pero no puede «resolver» el sueño, y ningún número de aquí debería darte ansiedad. Mira a tu bebé, no solo al reloj.
Esta página muestra promedios por edad. La app estima la próxima ventana con los datos de tu propio bebé, de forma privada y en tu dispositivo.
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